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El Debate de la Vivienda de Interes Social en Lima Top: Una Mirada Inmobiliaria a Dos Realidades

6 oct
3 min de lectura
Vivienda de Interes Social

Como broker inmobiliario, sigo de cerca cómo el desarrollo urbano de Lima atraviesa uno de sus momentos más decisivos y polarizados. En los últimos meses, el choque entre el Ministerio de Vivienda (MVCS) y municipalidades como San Isidro y Miraflores por los proyectos de Vivienda de Interés Social (VIS) ha reconfigurado nuestro mercado.


Al conversar tanto con desarrolladores como con vecinos y compradores, me doy cuenta de que este no es un debate de "buenos y malos", sino el choque de dos realidades legítimas que necesitan encontrar un punto de equilibrio. Desde mi experiencia en el sector, quiero analizar ambas posturas.


La postura vecinal y municipal: el impacto urbano con Viviendas de Interes Social

Por un lado, entiendo perfectamente la preocupación de las autoridades locales y de los vecinos. El detonante de esta polémica fue la aparición de proyectos que, amparados en normativas del MVCS a través de revisores urbanos, proyectaban torres de 15 a 20 pisos en calles residenciales donde los parámetros municipales solo permitían de 4 a 7 niveles.


Los reclamos son netamente técnicos y urbanísticos. Los vecinos advierten un inminente colapso de los servicios básicos (agua, desagüe y energía) que no están preparados para una densificación tan acelerada. A esto se suma un déficit severo de estacionamientos —con proyectos que exigen solo una cochera por cada tres o cuatro departamentos— y la pérdida de la "residencialidad".


Además, hay un cuestionamiento válido sobre el espíritu de la ley: la norma VIS nació para dar acceso a vivienda a familias de bajos ingresos con subsidios del Estado. Sin embargo, en Lima Top, estos departamentos compactos se comercializaban entre $100,000 y $150,000 USD, atrayendo a inversionistas de alquiler temporal y desvirtuando, a ojos de los municipios, el fin social de la norma.


La realidad del mercado y el sector inmobiliario

Por otro lado, los datos del mercado nos cuentan una historia que tampoco podemos ignorar. Como profesionales de bienes raíces, sabemos que existe una demanda real y justificada por formatos compactos en estas zonas.


Según la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), existe el mito de que estos proyectos de Vivienda de Interes Social generarían una "migración masiva". Las cifras desmienten esto: el 81.7% de los potenciales compradores que residen en Lima Top quieren que su próxima vivienda esté en ese mismo sector.


¿Quiénes buscan estos departamentos? Son los propios vecinos del distrito: jóvenes que se independizan y quieren vivir cerca de sus padres, adultos mayores (empty nesters) que buscan reducir metraje para bajar costos de mantenimiento, o nuevas estructuras familiares que priorizan la ubicación. Limitar radicalmente la oferta de formatos pequeños fuerza a estos residentes a irse de sus propios distritos.


Asimismo, los gremios inmobiliarios defienden que las inversiones se hicieron bajo el amparo de la ley vigente en su momento. La paralización de obras y anulación de licencias no solo genera una grave inseguridad jurídica y frena el empleo, sino que reduce la oferta formal, lo que inevitablemente empuja al alza los precios por metro cuadrado.


Hacia un equilibrio necesario

Recientemente, el Tribunal Constitucional ratificó que las competencias sobre zonificación y alturas corresponden exclusivamente a las municipalidades, marcando un desenlace normativo importante.


Desde mi perspectiva como asesor inmobiliario, el reto que tenemos por delante en Lima Top no es cerrar las puertas a la inversión ni a la vivienda accesible, sino exigir una planificación urbana rigurosa. Necesitamos que las ciudades evolucionen, modernizando sus redes de servicios y su infraestructura vial, para que la densidad habitacional responda a las necesidades reales de la población actual sin sacrificar la calidad de vida ni la plusvalía de nuestros distritos.

Janet R. Fernandez

Vivienda de Interes Social

 
 
 

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